Qué significa ser una bruja moderna (y por qué no me disculpo por serlo)

Hay palabras que durante siglos se usaron como arma. Bruja fue una de ellas.

Se lanzaba contra mujeres que sabían demasiado, que vivían solas, que curaban con hierbas, que no pedían permiso. Durante los siglos XV y XVII, miles de ellas fueron perseguidas y ejecutadas por exactamente eso: por ser libres en un mundo que no toleraba la libertad femenina. No eran hechiceras. Eran mujeres incómodas.

Y ahora esa palabra es mía.

Por qué me llamo bruja

No porque practique rituales al amanecer ni porque tenga un altar en casa — aunque si lo tuviera, también estaría bien. Me llamo bruja porque la palabra, en su forma más honesta, describe algo que reconozco en mí: una mujer que decide, que incomoda, que no encaja del todo en el molde que se espera de ella.

La bruja siempre fue la que se salía del guion. La curandera, la sabia, la que vivía según sus propias reglas. La que el sistema necesitaba eliminar precisamente porque representaba una amenaza: la de una mujer que no necesitaba que nadie le dijera quién era.

Eso es lo que me interesa de la figura. No la estética — aunque reconozco que también me interesa la estética.

Lo que ser bruja no significa

No significa pertenecer a ninguna tribu en particular. No significa seguir una espiritualidad concreta, vestir de negro obligatoriamente ni coleccionar cristales — aunque puedes hacer todas esas cosas si te apetece.

Ser bruja, en el sentido en que yo lo entiendo, no requiere ningún manual. No hay lista de requisitos. No hay manera correcta o incorrecta de serlo.

Lo que sí implica es una actitud: hacia una misma, hacia el mundo, hacia las normas que se dan por sentadas sin haber sido elegidas.

Por qué este blog se llama como se llama

Este espacio nace de ese lugar. Del deseo — porque desear, querer, elegir, es uno de los actos más radicales que puede hacer una mujer en una cultura que lleva siglos diciéndole cómo, cuánto y a quién. Y de la bruja — porque es la figura que mejor representa, para mí, ese deseo sin disculpas.

Aquí voy a hablar de moda y de cine, de espiritualidad y de liderazgo, de lo que me preocupa y de lo que me inspira. Sin jerarquías entre temas, sin necesidad de encajar en una categoría. Exactamente como una bruja haría.

Bienvenida.

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